Y todo era sonrisas y felicidad, hasta que los efectos secundarios del viaje llegaron a mí. Desde una gripa digna de "Flash" hasta no saber ni en que día vivo ya, estos últimos días han sido un verdadero caos para mi. Las primeras en ver las consecuencias de mi arcoiris emocional han sido mis pobres llaves, ellas siempre tan fieles y leales a mi cartera. Las que jamás se quedan solas en casa y me han abierto tantas puertas... se me olvidaron. Se me han olvidado ya tantas veces que entre llamadas de emergencia a mis papás, compañeros del trabajo y viajes en taxi de regreso por ellas no sé si me volveré loca o pobre primero.
El desorden, por otra parte, se ha vuelto parte de mi. HORROR!!! todo está de cabeza, mi recamara, mi locker del trabajo, mi bolsa, hasta mi cabeza! Estoy consiente que, lo quiera o no, mi cuerpo está bajo mucho estrés, pero es que .... no encuentro una forma de relajarme! Necesito una ida patrocinada a un spa. Alguien dice "yo"? nadie?
Lo positivo: Empiezan oficialmente las fiestas de despedida!! Fiestas everywhere!!! Mañana será la primera y será familiar. Aún así estoy preparando mentalmente a mi hígado para lo que se avecina.


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