sábado, 1 de marzo de 2014

Seis meses de fascinación


"Si quieres algo que jamás has tenido tienes que estar dispuesto a hacer algo que jamás has hecho"
-Thomas Jefferson 


Han pasado  seis meses desde que llegué a Corea. El tiempo no se ha detenido ni para los buenos ni los malos momentos,  ha corrido en un espiral continuo e infinito, trayendo consigo no sólo aleccionamiento en las aulas sino que además lo ha hecho en mis pensamientos, emociones y aspiraciones. Los sueños que eran opacos e imprecisos se vuelven con cada paso más nítidos y puedo agradecer en gran medida a este país tan extraño como increíble.

No existe día en el que no me sorprenda en este país, ya sean cosas buenas, malas o simplemente situaciones a las que posiblemente no estoy tan acostumbrada y que me generan asombro.  Sin embargo, con cada momento vivido mi respeto por este lugar, su gente, su cultura y sus logros ha ido en aumento. Soy capaz de decir, además, que esas ideas románticas sobre las ciudades son reales y no meros intentos de escritores, directores y compositores para hacernos creer que hay ciudades mágicas para determinadas personas.

 Yo me he enamorado de Corea, aún más específicamente, me he enamorado de Seúl. Me he enamorado de sus luces, se su ir y venir cotidiano, de sus días nublados, de sus días de sol, de su excentricidades y sus tradiciones, de los edificios con luces neón que intentan llamar la atención del transeúnte a como de lugar, de sus palacios sobrios, adornados de figuras en piedra, sus flores y sus colores. Me he enamorado del pasado, del presente, del sueño a futuro. Sus errores, sus desastres y sus acciones por solucionarlos han sido merecedores de mi respeto y admiración. Me he enamorado de sus paisajes, de todos ellos; los lujosos y prósperos con sus tiendas de marca, su gente “bien”, de los infortunados edificios que contrastan entre sí, con colores diferentes, sin un orden o un patrón en específico pero que extrañamente al atardecer coordinan de una manera casi perfecta dejando pasar a través de sus cristales rotos la luz del sol. He caído ante lo imponente de sus estructuras, ante el tumulto de las calles, ante su trajín cotidiano y también por ese puesto en la esquina en el que comprar por unos cuantos wones. He podido sentí la magia y la vida que una ciudad puede ofrecer; esa sensación de estar en el lugar correcto.

Sn embargo también he podido corroborar el amor infinito que albergo por mi país, su folklor, paisajes, tradiciones y cultura pero sobre todo la calidez de sus habitantes… de mi gente. Y es  en ese momento cuando me doy cuenta de lo mucho que podemos hacer nosotros, porque si algo he aprendido de estos seis meses fuera es que nosotros somos el factor imprescindible de un país, somos su alma, su carácter y su corazón. Somos los que le damos forma a todo lo abstracto que pueda tener la cultura, somos los responsables por todo lo bueno y también todo lo malo que tengamos. Compartimos un territorio que no puedo más que comparar con compartir una casa, cada quien tiene su labor para mantenerla bonita, si uno falla la cadena seguirá y seguirá hasta que nuestro hogar quede en condiciones tan miserables que vivir ahí será insoportable. Es así que he llegado a la conclusión que no importa cuántos kilómetros me separen de mi México, trataré de ser la mejor versión de mi misma y aportar un granito de arena para mejorar. No olvido de donde vengo y no importa a dónde me lleve este sendero que he tomado al perseguir mis sueños, mis raíces permanecerán en el mismo lugar.

Ahora sólo me queda trabajar cada vez más y ver hasta dónde podré llegar, ver hasta dónde me llevan mis sueños que el tiempo no se detiene y yo tampoco lo haré. Seis meses son pocos. Seis meses son muchos, pero han sido seis meses de muchas sensaciones y lecciones…



PD. Y qué dijeron, está ya se puso reflexiva, aburrida y sería… NEL! Después de la seriedad viene  esta pequeña post data… Vi a mis maridos bien cerquita, ahora sólo me falta hacerles saber que soy el amor de su vida y obligar a al menos uno de ellos  - Shim, papasote, Changmin te estoy hablando a ti-  me pida matrimonio!!! . Ahora sí es todo, por su atención, gracias! 


Seúl : un contraste entre presente y pasado