"Si quieres algo que jamás has tenido tienes que estar dispuesto a hacer algo que jamás has hecho"
-Thomas Jefferson
Han
pasado seis meses desde que llegué a
Corea. El tiempo no se ha detenido ni para los buenos ni los malos
momentos, ha corrido en un espiral
continuo e infinito, trayendo consigo no sólo aleccionamiento en las aulas sino
que además lo ha hecho en mis pensamientos, emociones y aspiraciones. Los
sueños que eran opacos e imprecisos se vuelven con cada paso más nítidos y
puedo agradecer en gran medida a este país tan extraño como increíble.
No
existe día en el que no me sorprenda en este país, ya sean cosas buenas, malas
o simplemente situaciones a las que posiblemente no estoy tan acostumbrada y
que me generan asombro. Sin embargo, con
cada momento vivido mi respeto por este lugar, su gente, su cultura y sus
logros ha ido en aumento. Soy capaz de decir, además, que esas ideas románticas
sobre las ciudades son reales y no meros intentos de escritores, directores y
compositores para hacernos creer que hay ciudades mágicas para determinadas personas.
Yo me he enamorado de Corea, aún más
específicamente, me he enamorado de Seúl. Me he enamorado de sus luces, se su
ir y venir cotidiano, de sus días nublados, de sus días de sol, de su
excentricidades y sus tradiciones, de los edificios con luces neón que intentan
llamar la atención del transeúnte a como de lugar, de sus palacios sobrios,
adornados de figuras en piedra, sus flores y sus colores. Me he enamorado del
pasado, del presente, del sueño a futuro. Sus errores, sus desastres y sus
acciones por solucionarlos han sido merecedores de mi respeto y admiración. Me
he enamorado de sus paisajes, de todos ellos; los lujosos y prósperos con sus
tiendas de marca, su gente “bien”, de los infortunados edificios que contrastan
entre sí, con colores diferentes, sin un orden o un patrón en específico pero
que extrañamente al atardecer coordinan de una manera casi perfecta dejando
pasar a través de sus cristales rotos la luz del sol. He caído ante lo
imponente de sus estructuras, ante el tumulto de las calles, ante su trajín cotidiano
y también por ese puesto en la esquina en el que comprar por unos cuantos
wones. He podido sentí la magia y la vida que una ciudad puede ofrecer; esa
sensación de estar en el lugar correcto.
Sn
embargo también he podido corroborar el amor infinito que albergo por mi país,
su folklor, paisajes, tradiciones y cultura pero sobre todo la calidez de sus
habitantes… de mi gente. Y es en ese
momento cuando me doy cuenta de lo mucho que podemos hacer nosotros, porque si
algo he aprendido de estos seis meses fuera es que nosotros somos el factor imprescindible
de un país, somos su alma, su carácter y su corazón. Somos los que le damos
forma a todo lo abstracto que pueda tener la cultura, somos los responsables
por todo lo bueno y también todo lo malo que tengamos. Compartimos un
territorio que no puedo más que comparar con compartir una casa, cada quien
tiene su labor para mantenerla bonita, si uno falla la cadena seguirá y seguirá
hasta que nuestro hogar quede en condiciones tan miserables que vivir ahí será
insoportable. Es así que he llegado a la conclusión que no importa cuántos kilómetros
me separen de mi México, trataré de ser la mejor versión de mi misma y aportar
un granito de arena para mejorar. No olvido de donde vengo y no importa a dónde
me lleve este sendero que he tomado al perseguir mis sueños, mis raíces permanecerán
en el mismo lugar.
Ahora
sólo me queda trabajar cada vez más y ver hasta dónde podré llegar, ver hasta
dónde me llevan mis sueños que el tiempo no se detiene y yo tampoco lo haré.
Seis meses son pocos. Seis meses son muchos, pero han sido seis meses de muchas
sensaciones y lecciones…
PD.
Y qué dijeron, está ya se puso reflexiva, aburrida y sería… NEL! Después de la
seriedad viene esta pequeña post data… Vi
a mis maridos bien cerquita, ahora sólo me falta hacerles saber que soy el amor
de su vida y obligar a al menos uno de ellos
- Shim, papasote, Changmin te estoy hablando a ti- me pida matrimonio!!! . Ahora sí es todo, por
su atención, gracias!
Seúl : un contraste entre presente y pasado

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